Un sentimiento de incertidumbre y miedo, aunque
también de decisión de resistencia, se apoderó de nuestros corazones. Muy
pronto las botas invasoras pisarían nuestra serranía, la Serranía de Ronda, y no
tardarían en pasar por El Bosque camino de otros puntos estratégicos más
importantes, como Ubrique, Grazalema, Ronda o Jimena de la Frontera. Poco antes
de que esto sucediese, nuestro alcaide, Rafael del Cuervo Jiménez, nos había
reunido a los vecinos para animarnos a organizar la resistencia contra los
franceses, de manera que el día 12 de febrero de aquel año de 1810, un puñado
de bosqueños encabezados por él mismo, le preparamos una emboscada a una tropa
francesa compuesta por 35 soldados que por aquí pasaba.
Les atacamos en un paraje situado entre El Bosque y Benamahoma y les causamos varias bajas. Fuimos los primeros de toda la Serranía en levantarnos contra los gabachos y eso nos convirtió también en la primera población serrana que sufrió la represalia del ejército francés, que al día siguiente de nuestra emboscada, se tomó venganza saqueando y quemando una parte de nuestro pueblo.
Les atacamos en un paraje situado entre El Bosque y Benamahoma y les causamos varias bajas. Fuimos los primeros de toda la Serranía en levantarnos contra los gabachos y eso nos convirtió también en la primera población serrana que sufrió la represalia del ejército francés, que al día siguiente de nuestra emboscada, se tomó venganza saqueando y quemando una parte de nuestro pueblo.
![]() |
Plano de El Bosque en 1752. Catastro del Marqués de Ensenada (Ilustración facilitada por Jesús Román) |
No solo nos quemaron muchas casas y nos robaron todo
lo que de valor teníamos, sino que una parte de la tropa quedó aquí para
someternos a su control; además nos impusieron la obligación de suministrarles
los víveres necesarios para su manutención, a pesar de que la economía del
pueblo estaba tan maltrecha que apenas daba para nosotros. El administrador de
la duquesa, José Leandro Sanz, colaboró con los franceses y, sabiendo que las
necesidades de las tropas galas acuarteladas en el pueblo eran muy superiores a
lo que el pueblo podía proporcionarles, dirigió un escrito a las autoridades
del vecino pueblo de Benaocaz exigiéndoles que suministraran 200 fanegas de
trigo y cebada, 60 gallinas, un canasto grande de huevos, vino bueno y
aguardiente, bajo amenaza de que de no hacerlo, los soldados franceses pasarían
por allí para recoger esos víveres.
(Continuará)
1 comentario:
Sentada en primera fila
Te leo y es como si viera lo ocurrido
Besos
Publicar un comentario